Amigos(as):

 

Quiero compartir con ustedes algunos comentarios con relación al

concierto de anoche del grupo mexicano Cast, mientras tengo frescas

las ideas y aun me zumban los oídos.

 

Fue, en resumen, una noche mágica, llena de energía y virtuosismo.

Vale la pena, por eso, destacar por separado cada uno de los factores

que contribuyeron a ese efecto, como seguidamente hago:

 

EL LUGAR: el Jazz Café es un bonito sitio que, sin embargo, como su

nombre lo dice, es solo un "jazz café" y no una verdadera sala de

conciertos. Esto en alguna medida atenta contra el espectáculo, ya

que en un espacio tan reducido, semejante nivel de decibeles tiende a

producir un efecto ensordecedor que a ratos no nos permitía disfrutar

de los matices más sutiles de la música. El escenario es muy

reducido, lo cual limita la movilidad de los actores. En un momento

determinado había siete personas en escena, más equipo e

instrumentos, produciendo una sensación de lata de sardinas. Sin

embargo, el J.C. definitivamente no es el peor lugar que se nos

ocurre para oír música. Lo razonable del precio de admisión (¢6000 =

poco más de $15), combinado con un buen servicio de comidas y

bebidas, nos inclinan a dar una calificación más favorable que

desfavorable. No conozco el lugar, pero sospecho que "La Salamandra",

donde Cast actuará de nuevo mañana por la noche, no debe ser mucho

mejor.

 

LA HORA: confusa. Había que llegar antes de las 8:45 p.m. para no

perder la reservación de mesa, pero el espectáculo arrancó más o

menos como a las 10:15 p.m. ¿Estrategia para magnificar la venta de

comidas y bebidas pre-concierto? No lo sé, pero lo que sí sé es que

finalizar el concierto pasada la medianoche, entre semana, con

trabajo o estudio a la mañana siguiente, debe de haber producido

estragos entre el respetable. Al menos yo estoy aquí bebiendo café

para mantener los ojos abiertos.

 

EL PÚBLICO: la pandilla usual de "fiebres" nacionales del rock

progresivo; muchos de los cuales peinamos las pocas canas que nos

quedan. Somos, desgraciadamente, solo un puñado de fieles que

invariablemente nos encontramos concierto tras concierto. Pero lo

importante es que mantenemos la energía de siempre. Además,

últimamente hemos vistos caras nuevas, especialmente jóvenes. Hay

esperanza.

 

EL SONIDO: decente, aunque con algunos altibajos. Explosiones

de "feedback" aquí y allá. Entendemos las limitaciones del caso, pero

habría querido escuchar los teclados con más claridad.

 

Y ahora vamos con lo más relevante:

 

LA BANDA, COLECTIVAMENTE: coordinación y disciplina absoluta. Aunque

entiendo que los miembros más jóvenes del grupo no tienen mucho

tiempo de haberse integrado a Cast, está claro que se acoplan a la

perfección con los más veteranos. Son soldados que con seguridad

fueron cuidadosamente reclutados y que desempeñan su misión a carta

cabal, aunque siempre bajo la mirada severa, de padre afectuoso, de

Alfonso Vidales.

 

LA BANDA, INDIVIDUALMENTE: creo que se puede decir lo siguiente:

 

- Alfonso Vidales (teclados): sin duda, los teclados de Vidales

brindan el eje alrededor del cual gira el resto del grupo.

Virtuosismo indiscutible y madurez musical, combinados con una enorme

calidad humana, hacen que Alfonso se gane rápidamente el aprecio del

público. Nada tengo que lamentar de su participación, aunque -como

decía antes- habría querido que el sonido fuera una micra más claro.

 

- Francisco Hernández (voces y percusión): la primera aparición del

otro veteranazo del grupo, vestido totalmente de blanco y -por lo que

parecía- maquillado además de color blanco, me produjo cierto

desaliento. Parecía algo salido de la morgue. Sin embargo, bastaron

solo algunos minutos de canto para borrar esa impresión inicial. Con

una excelente voz, buenas cualidades histriónicas y naturalidad en la

comunicación con el público, Francisco pareció disfrutar mucho de la

noche y eso siempre contribuye a la calidad general del espectáculo.

Solo podría decir que me parece que el "cadaver look" es innecesario

y podría restarle algo de seriedad en su imagen. Muy buen manejo de

los instrumentos percusivos, muchos de cuyos nombres lamento

desconocer.

 

- Kiko King (batería): sencillamente espectacular. Una energía sin

límites (que en un determinado momento llevaron a un amigo, Roberto,

a comentar que "parece el baterista de los Muppets") lleva a este

muchacho a pegarle a tambores y platillos como si tuviera una foto de

la suegra adherida a cada uno. Dominio y control absoluto sobre los

ritmos y contratiempos. Un excelente, aunque breve solo. Es quizás el

integrante individual del grupo que más me impresionó.

 

- Flavio Jiménez (bajo): excelente y cumplidor, sin llegar a lo

sublime. Brindó siempre una sólida base para sus compañeros. Mi única

queja es que creo que podría -y debería- tener un mayor protagonismo.

La música progresiva, llevada de la mano de figuras como Chris

Squire, se caracteriza por sacar al bajo de la retaguardia y ponerlo

a jugar de tú a tú con los teclados y guitarras. Pienso entonces que

las futuras composiciones del grupo deberían orientarse a darle a

Flavio el lugar que merece (sin llegar a exagerar tampoco, claro).

 

- Pepe Torres (vientos): con sencillez personal, gran aplomo y

dignidad, Pepe prestó juramento como nuevo integrante formal del

grupo, dejando atrás el papel de músico invitado. Un juramento sin

palabras, sino con sonidos que enriquecen enormemente el efecto de

conjunto. A ratos se perdía en el tsunami de decibeles, pero su

aporte en los segmentos más calmos es totalmente positivo. Brinda

mucha madurez musical a Cast y auguramos grandes cosas para el futuro.

 

- Carlos Humarán (guitarra): un contrapeso ideal para Vidales; su

dominio de las seis cuerdas está también fuera de discusión. Sin

embargo, echo de menos una mayor variedad sonora, ya que tiende a

mantener su guitarra en una tonalidad que le hace sonar más o menos

igual a través del repertorio de canciones. Mi consejo: dedicar

algunos pasajes, o -por qué no- segmentos completos de las futuras

composiciones del grupo a la guitarra acústica o a las 12 cuerdas (mi

instrumento favorito).

 

LA MÚSICA: con una combinación de elementos sinfónicos clásicos y neo-

progresivos, Cast es el descubrimiento musical más grato que he hecho

en los últimos tiempos (porque lamento confesar que no los había

escuchado sino hasta que nació la posibilidad de que vinieran a Costa

Rica). Se trata de una banda que está al nivel de los mejores, sean

ingleses, suecos, italianos o lo que sea. Desde luego, tiene que

ayudar mucho el fogueo internacional por el que Cast ha pasado, junto

a grupos de la talla de Focus y de Premiata Forneria Marconi. Hoy por

hoy, no preciso a ningún otro grupo latinoamericano con este nivel de

excelencia.

 

Dicho lo anterior, también opino que los muchachos de Cast a ratos se

pasan de energéticos. Es cierto que el virtuosismo instrumental y la

complejidad rítmica son elementos característicos de la música

progresiva, así como que producir y ejecutar pasajes que constituyen

un verdadero "tour de force" es cosa de rigor. Pero a ratos me da la

sensación de que el 90% de la música de Cast es un perenne tour de

force, que termina por dejarlo a uno sin aliento y agotado.

 

La alternativa no es necesariamente aumentar los momentos suaves. No

es una cuestión de todo o nada. Creo que bastaría con bajar un poco

de vez en cuando la intensidad de la ejecución instrumental, para dar

espacio a pasajes donde se enfatice más bien lo armónico, lo

pastoral, de modo que los oyentes podamos nivelar un poco la

adrenalina y que el pulso cardíaco regrese a la normalidad antes de

la siguiente tormenta.

 

En fin, para no aburrirlos más, digo que el balance general que me

queda es decididamente favorable. Ya conseguí "Endless

Signs", "Legacy" y "Al-bandaluz", pero anticipo que próximamente -si

el dinero lo permite- estaré buscando más material de Cast para la

colección musical. Si alguno no pudo ir anoche, no le quepa la menor

duda de tratar de verlos y oírlos mañana en La Salamandra.

 

No resta más que agradecer a Cast por hacer esta parada musical en

nuestro pequeño país, como parte de una larga gira que los llevará

también por América del Sur y por Europa. Les quedamos en deuda.

Brindo por esos veinticinco años de trayectoria musical, con la

esperanza de contar con su música -y ojalá también con su presencia-

por al menos otros 25 años más.

 

 

Christian Hess Araya

 

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sinfónico